La foto se la robé a la Manana de su Facebook. Es la Mari trabajando en el Fundo Santa Rosa.
Y pasó el 2009; año en el cual no tenía muchas esperanzas puestas y resultó ser increíble igual. Partí con un ánimo por el piso, pero los mismos eventos que sucedieron durante el año lo hicieron mejorar mucho… en fin; este post no es para recordar lo que pasó (eso ya se viene más adelante y con más detalles; ¡enserio!). El teclado malo de mi notebook está casi vivo… faltan pocos días para que me lo entreguen.
El asunto es que me gustaría dejar por escrito -y públicamente expresarlo también- sobre lo increíble que fueron los trabajos de verano (de aquí en adelante “TDV”). Aunque al comienzo no iba con muchas ganas (que te digan que tienes que ir a trabajar de temporero a Coltauco del 3 al 15 de enero, con mucho calor, y que te expliciten en la motivación que no lo íbamos a pasar bien cosechando tomates), es impresionante ir leyendo en la bitácora diaria que teníamos que escribir el cambio de actitud que tuve después del primer día de trabajo. Cito de lo que escribí el primer día, sentado bajo las estrellas en la escuela de Rinconada de Parral, Coltauco, Sexta Región:
“Estoy Resignado”
“Espero entrenar la paciencia. Son muchos días y ya me gustaría volver. Todavía quedan 12 días”
Y lo que escribí al finalizar el quinto día (entre otras cosas que no detallaré acá):
“Tengo mi mente libre. Ya no pienso a cada rato cuanto falta para irnos. Lo estoy pasando increíble”
Incluso me sorprendió a mi mismo el verme escribiendo algo así. ¿Qué podría estar provocando para que lo pasara increíble en una escuela perdida entre campos y cerros; lejos de la comodidad mi cama, de mi iPod, de internet, de mi computador? Primero descubrí que no los necesitaba para ser feliz. Aunque ahora los esté usando cada treinta segundos, ya me dí cuenta que ellos no me hacen más feliz. Supongo que es algo que debí saber desde hace mucho; pero jamás me había despegado de la tecnología por tanto tiempo…
Luego me dí cuenta de lo importante que fueron las distintas personas que nos recibieron a los lugares donde fuimos. Ulises (nuestro jefe en Santa Rosa), el Hugo, y en especial Don Ernesto & familia, entre tantos: cada uno nos recibió de una forma tan especial. Fueron impactantes cada una de las conversaciones que tuvimos bajo el sol mientras cosechábamos duraznos, mientras sacábamos ramas en los perales, mientras poníamos abono en los manzanos. Cada una de las personas que conocí era única, y vivía con un contacto y cercanía especial con la naturaleza que jamás me imaginé que existiese.
La primera semana; del lunes 4 al sábado 9 de enero estuvimos trabajando en el fundo Santa Rosa. Ahí conocí a Ulises, quien sería el jefe de la cuadrilla de temporeros a la que me integré junto a Choco, otro compañero de mi colegio. Luego de estar la primera mañana entera cosechando guindas mis temores previos a trabajos sobre si íbamos a quitarle pega a la gente de allá desaparecieron. Sencillamente éramos tan ineficientes que atrasábamos todo más que ayudar. Alcancé -con suerte- a llenar dos cajas de guindas. Era el medio weveo llevar la escalera de 2,5 metros de una lado a otro, con la caja de guindas a la altura del tórax, sujetada por los hombros. Aún así los compañeros de trabajo hacían veintenas de cajas.
Los días siguientes me tocó hacer “chimeneas” en las peras (sacar todas las ramas nuevas cercanas al tronco, para que le llegue más luz a la fruta), desojar duraznos (sacarles las hojas cercanas a los duraznos para que les llegue más luz), y cosechar otros duraznos. Eso si que también conversé harto. A los trabajadores les costó comprender por qué veníamos de Santiago, de voluntarios, a trabajar al campo. Sin embargo cuando entendieron la idea que había detrás: conocer realidades de personas distintas, aprender lo que significa trabajar la tierra, y trabajar como un temporero más, lo encontraron una experiencia tan valorable como nosotros (a decir dos verdades; a nosotros también nos costó entender el fin de los TDV; y al final igual a nosotros nos tenían hartas consideraciones; si nos quedábamos muy atrás en los duraznos nos venían a ayudar mientras nos asediaban de preguntas o nos contaban de sus vidas; el jefe conversaba harto con nosotros mientras nos dejaba descansar un rato, etc).
Desde el lunes 11, hasta el jueves 14 nos tocó un lugar diferente: la parcela de Don Ernesto Castañeda. Luego de haber trabajado en un fundo practicamente industrializado; con todo ordenado; perfecto; con por lo menos 12 cuadrillas de 25 personas cada una cumpliendo distintas funciones en los cientos de hectáreas disponibles, para llegar finalmente a una parcela grande, con Don Ernesto, su señora Carmen, y sus dos hijas Valentina y Alejandra, a a un cursillo de poda de duraznos fue un cambio brusco; pero satisfactorio. El ambiente era familiar. Se respiraba en el aire el amor de Don Ernerto hacia sus plantas. Cada una tenía un cuidado especial. Existía un vínculo entre lo que Don Ernesto cultivaba y él mismo. Y tal como él nos contó: las plantas le retribuían la conexión dándole buenos frutos. Si los días en Santa Rosa fueron para conocer el trabajo duro de temporero, los días en las parcelas de Don Ernesto fueron para conocer la importancia de poner amor en lo que se hace. Además, trabajar codo a codo con toda su familia creó un vínculo muy bonito. La familia Castañeda Donoso se abrió con nuestra cuadrilla y nos recibió de una forma muy especial. Si hasta nos hicieron un DVD y nos imprimieron unas fotos de nosotros trabajando para que los recordáramos (NOTA MENTAL: subir el video!). En su parcela hicimos tan poco por ellos, sin embargo ellos se entregaron tanto… casi que quedé con cargo de conciencia. ¡El último día nos hicieron una torta! Aww, se pasaron. Quedé impregnado de la buena onda de esa familia.
Por último cabe destacar la buena onda de todo el campamento, desde los jefes supremos, hasta los jefes de cuadrilla y los propios cuadrilleros. Cada uno de ellos aportó a hacer de la experiencia algo único; en especial los de mi cuadrilla “θ Centauro”: Nicolás (el asesor), Benjamín, Ignacio, Matías, Arturo, Arturo, Pía, la Coté. Gracias a cada uno de ellos.
Lo único que me falta decir; a esos dos que no fueron -ellos saben bien quienes son- (aparte son los únicos que van a leer esto, dah!): ¡SE LO PERDIERON!
Y pasó volando el tiempo. Cada vez que entraba a escribir algo acá en el blog a lo dejaba a medias. Y como no pueden ver mi listado de borradores, he aquí algunos títulos que tenía sin texto que les prosiguiere alguno (o si lo tenían era sumamente breve): ”La Porcina Me Ataca!“, “Trabajos de Fábrica“, o incluso “Epic Fail: Toma SIEB y Porcina“. Talvez todos hubieran sido muy buenos temas; por lo menos la Xime, Navarro y Pablo me hubieran comentado en el blog, y posiblemente alguien más en Facebook. Pero la lata de completar un tema sabiendo que tengo que terminar de leer un libro para el viernes, que tenía que hacer algo “más importante”, me impedía continuar. Sin embargo recordé todo lo que insistí para tener un condenado blog, así que retomé todas mis ganas de enero para continuar antes de que venza el dominio en marzo y tenga que renovarlo por la no módica suma de $21.000.
Resulta que luego de la Semana del Colegio Ignaciana mi Notebook quedó sucio. Lo llevaba todos los días porque como participé en la Rrrradio San Ignacio tenía que hacer la pauta, entre otras labores, y porque nunca está de más tener un computador para una posible prueba sorpresa en que se necesite: grabar un CD o escribir algo y luego imprimirlo. El hecho es que llegué a mi casa y casi lo primero que hice luego de llamar a cierta persona fue limpiarlo con un líquido “especial”. En realidad era una espuma, no era para nada líquido, y el Notebook retomó su blanco característico. El problema fue que ni la letra A, ni el 1 funcionaba. Me corrió un frío gélido por la espalda y dije “La cagué” para mi mismo. En ese instante le saqué la batería y lo dejé apagado hasta el día siguiente, con la ilusión de que volvería a funcionar.
A la mañana siguiente saqué el computador y lo prendí. Cuando me pidió la contraseña puse la mirada en blanco. Justo las letras que necesitaba no funcionaban. Cresta. Lo apagué de nuevo, lo prendí, y, mágicamente, me aceptó la contraseña. Abrí un programa para escribir -TextMate- y probé las teclas. ¡Funcionaban! Quedé bastante contento hasta que cinco minutos después, toda la corrida de la letra A y de la letra Z dejó de funcionar.
Ese mismo día partimos a la playa y yo sin teclado. Por suerte en la plaza central de Llo-lleo hay una tienda de informática barata, y desde entonces, me las arreglo con un teclado externo. Incómodo, pero más barato que el arreglo de 90 mil que pide MacOnline. Ya llegará el momento de arreglarlo (*suspiro*).
El resto de mi vida va bien. Muy bien en un aspecto que antes prácticamente no existía. Ya casi aprendí que lo material en realidad no trae la felicidad, sino que va por mantener una cierta paz interna; dentro de lo que se puede, y que el amor hace bien. He disfrutado el recorrido armonizando un poco más mis ideas, conceptos, gustos y pensamientos misceláneos que rondan mi cabeza. Hasta escribí una breve nota recordatoria llamada “Nota en busca de sentido”, o algo por el estilo, en donde hago explícito algunos postulados que me gustaría seguir en este proceso que es crecer. Creo que estaba un poco perdido, y necesitaba algún mapa y alguien con quien recorrerlo. En fin, mientras pueda, daré lo mejor de mi para que así sea.
Cuando me preguntan que música escucho, siempre respondo mecánicamente una serie de bandas que simplemente nadie conoce, a excepción de unos pocos. Se me ocurrió, entonces, hacer un top #5 con lo destacado dentro de mi música para que cachen más o menos mi onda -porque hay mucho más que sólo cinco canciones-, y para que vean ciertas personas por ahí que no es tan tan rara. Algunas lo son, otras no, pero en fin, aquí va: continua por aquí »
Aunque no es el mio (es de timpanisterfood.blogspot.com), se parece mucho a lo que me pasó.
Cuando llega finalmente la hora de los talleres, o sea las tres últimas horas de clases del viernes, ya se que finalmente, la agotadora semana terminó. Camino hasta el teatro del colegio, pero no entro ahí, sino que subo las escaleras que están a su lado y me dirijo a las oficinas donde se realiza el taller de periodismo. Somos tan solo cuatro alumnos -más la Paula, nuestra profe_periodista- quienes nos dedicamos en esas horas a mejorar nuestra forma de redacción.
Sin embargo los detalles de mis increíbles clases de periodismo quedarán de lado en este post, para concentrarnos mi computador (!), un MacBook blanco originario de Atlanta. Resulta que en la clase, para escribir, lo saqué de mi mochila, lo abrí no con poca vergüenza -por la cantidad de suciedad acumulada-, y, cuando miro la parte donde pega el cierre de la pantalla, veo que se había roto un pedazo. Aunque no lo crean, no grité ni me alarmé demasiado. Sin embargo, sabía que debía arreglarlo, porque era una molestia para teclear (ahí se apoya la muñeca, y a cada rato me pasaba a llevar).
Ya había leído que los MacBooks blancos tenían ese problema, y que Apple lo había reconocido como un error de diseño. Pero, para pedir que lo cambiaran por garantía -la cual dura un año- necesitaba recordar cuando lo compré. Para eso necesitaba la boleta, la cual no tenía, o simplemente ver eso en Twitter. Mmm… 22 de abril. Eso quiere decir que la garantía vencía el 21, y estábamos, por suerte, en el 17.
El lunes 20 lo llevé a la MacOnline de Kennedy con Padre Hurtado.
-Hola, vengo a dejar mi Mac que se le rompió porque …. (ble, ble, ble)
-Ahh, eso se demora cinco días en repararlo, más el tiempo de pedir las partes que correspondan-me respondieron
Mal: tenía por lo menos tres trabajos que terminar con el computador, y cinco días es mucho tiempo.
-Pucha… no lo puedo dejar. Pero la lata es que la garantía se termina mañana.
-¿¡Mañana?! Noo. Lo tienes que dejar. Sino después te va a salir súper caro.
Como creo que la historia va muy latera, y para quienes leyeron hasta acá no reclamen sigue (resumido) así: el computador debí dejarlo el lunes. Lo fui a buscar el miércoles (mientras pedían las piezas a EEUU podía llevármelo), mi mamá lo llevó de nuevo el jueves (porque llegaron las piezas), y lo fui a buscar el sábado. Quedó bacán, blanquito otra vez, y me salió cero pesos el arreglo y la mano de obra. Si tienes cualquier cosa Apple (iPod, o computador) que, lamentablemente fallan como todas las cosas, no dudes en llevarlo a la MacOnline: el mejor servicio técnico de la manzana en Chile (bueno, el único que conozco de primera fuente). continua por aquí »
Nos miramos con caras de arrepentimiento por haber elegido supuesto electivo más difícil. Caminamos lentamente a la sala del 3ero B, contigua a la nuestra, donde se da el curso. A decir verdad, todos parecen tensos -no diría asustados- pero saben que se viene una clase difícil. Me siento bien atrás para que no me toque salir al pizarrón a hacer algún ejercicio. El profesor llega, y toda conversación existente finaliza -lo cual es muy extraño, a decir verdad-.
Pasan cuarenta minutos de la clase, y ya tengo la boca abierta al mirar adelante y ver la pizarra llena de equis elevadas a algo, partidas por trinomios irreductibles. Miro a algunos de mis compañeros y están igual. Algunos casi les da risa la cuestión. Por suerte entiendo (casi) todo lo que aparece escrito ahí; pero todavía me cuesta creer que la clase haya terminado y que sólo hayamos resuelto tres ejercicios en 90 minutos…
La semana pasada colapsé. Veía a Don Quijote ahí en mi escritorio diciéndome “Hola, soy un libro de la literatura clásica española, y debes leerme, no seas pajero”, y en la pantalla de mi computador una perfectamente diseñada portada de Google que replicaba “Ehm, hola! mejor busca ‘resumen don quijote‘, y estás listo!”. Ya cuando me creí esquizofrénico decidí leer el eterno libro, y, a decir verdad, lo encontré bastante bueno. Lo que me emputeció enojó fue que las preguntas de la prueba eran demasiado específicas, llámese relatar un hecho en particular, y no preguntas de proceso como creí que serían.
Tercero Medio me pilló desprevenido: las clenojoases se desvanecen rápidamente tras cada minuto, pero la estela que dejan son varias tareas, pruebas y controles. Parece que venía muy mal acostumbrado a segundo; pero la opción que tengo ahora de elegir mis clases hace que todo sea mucho más interesante. Me muevo de una sala a otra, disfrutando del cambio de aire, pero estoy seguro que en invierno me cagaré de frío. Al final simplemente pienso en todas las personas que sobrevivieron a tercero, sin signos claros de ninguna patología psicológica crónica como consecuencia, y me dan ganas de seguir echando pa’ adelante disfrutando las aventuras y desventuras que voy creando.
La ley de propiedad intelectual de nuestro país vale hongo. ¿Sabías que es ilegal copiar ese CD que compraste para pasar sus canciones a tu iPod? ¿O que las citas de más de diez líneas se consideran una violación al copyright? Bueno, para suerte nuestra, en el congreso se estaba tramitando una ley de propiedad intelectual acorde a nuestros tiempos; cuando aparecieron ciertos personajes que quisieron ofuscar, por llamarlo de alguna manera, este intento. Sin embargo, los usuarios no se quedamos de brazos cruzados y lanzaron la iniciativa trato justo para todos en respuesta. Ver el video es más entretenido que leer todo esto (supongo):
¡Ese punto de ahí es la Tierra! La foto fue tomada desde el Viking I a seis mil millones de kilómetros de la Tierra
Creo que más que escribir yo mismo los sentimientos que me producen esta fotografía, prefiero citar a Carl Sagan:
“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.”
Diecisiete años atrás, en un caluroso 29 de enero (aunque muchos años está es la única fecha de verano que llueve o está nublado, como el año pasado), nací. Muchas gracias papás, familia, y amigos por todo su cariño a lo largo de estos años!
También le mando un saludo a mi amigo Cristián Swett que nació exactamente el mismo día que yo, sólo que con dos horas de anticipación, así que siempre será el más viejo; y a Mari Lanza que también está de cumpleaños hoy. ¡Felicidades a ambos!
Dado mi interés por la astronomía, especialmente por la que se realiza en Chile, investigando por ahí pude encontrar un genial videocast, en inglés, del Observatorio Europeo Austral, ESO, el cual lleva tres episodios a la fecha, en alta definición (y en versiones más livianas también), tratando temas que van desde la filmación de James Bond en el observatorio Paranal, a 200 kilómetros al de Antofagasta, hasta un estudio sobre la órbitas de las estrellas alrededor del hoyo negro que hay en el centro de nuestra galaxia. Todo con imágenes y animaciones increíbles.
A veces creo que hace falta la difusión de temas científicos de una manera sencilla. Esperemos que en este 2009 declarado como “Año de la Astronomía“, entusiasme a nuestro país y nos demos cuenta, de una vez por todas, que contamos con los mejores centros astronómicos del mundo. De hecho, la mayoría de los lugares de observación mencionados en el ESOcast son en Chile.
La página con los videos en varios formatos la puedes encontrar aquí, y si usas iTunes puedes subscribirte para que se descargue automáticamente a tu computador aquí.
No se si debería publicar esto aquí, pero, al fin y al cabo es mi blog. Esta advertencia va dirigida en especial para cierto personaje que sé que me va a instar fervientemente a que elimine el video, y todo rastro de este, de mi computador e internet.
Vamos a lo nuestro: este año en la asignatura de tecnología podíamos realizar un proyecto cualquiera, mientras resolviera alguna necesidad de nuestra sociedad. Con mis amigos consideramos que el mundo era muy aburrido y necesitaba algo con que entretenerse, así que decidimos hacer una película.